Qué ver
Muchas personas eligen Brasil como destino de sus vacaciones e inmediatamente se ponen a averiguar qué no pueden dejar de ver en el plazo de tiempo del que disponen. El primer error que cometen es pensar en Brasil en términos de un país, cuando a mi entender, a la hora de planear un viaje hay que entender Brasil como un continente. Sus dimensiones son gigantescas. De Porto Alegre, en el sur, a Macapá, en el norte, sólo hay 100 kilómetros menos que de Madrid a Moscú. Intentar abarcar todo tal vez sea uno de los errores más comunes cometidos por quienes vienen al país. Por supuesto que cada uno es libre de decidir cómo quiere pasar su tiempo libre, y si horas y horas de vuelos y aeropuertos es lo que les va, no hay nada que objetar. Pero tenéis que saber que, por lo general, los desplazamientos son largos, y muchas veces suponen perder todo el día viajando, dado que no existen muchos vuelos directos (las escalas son inevitables para la mayor parte de los destinos).
Pensad, ¿qué le dirías a un brasileño que está planeando conocer Atenas, Roma, Berlín, París, Londres, Madrid y Lisboa en 20 días? Probablemente os llevarías las manos a la cabeza. Esa propuesta medio loca no es muy diferente de intentar ver Río, Salvador, Manaus, Iguazú y el nordeste en el mismo plazo de tiempo.
Mi primer consejo sería: no intentéis cubrir todo Brasil en un único viaje. Centraros en una única zona, o en varios destinos específicos. Combinad destinos que os van a suponer un largo desplazamiento con otros en los que vais a desplazaros poco y vais a conseguir descansar y saborear el lugar. Al fin y al cabo, estáis de vacaciones. ¿Qué gracia tiene llegar a una playa paradisiaca para tener que hacer las maletas al día siguiente?
Establecido ya que Brasil es un territorio de dimensiones continentales, y que lo más aconsejable sería intentar cubrir bien unos pocos destinos, en vez de intentar conocer mal un número mayor, voy a comentar hoy los destinos más visitados por los turistas, y algunas opciones interesantes cerca de ellos.
La santa trilogía de los viajeros europeos es Río-Salvador-Iguazú. La proximidad geográfica hace que argentinos y uruguayos se decanten por una variedad mayor de destinos (nadie les supera en lugares como Florianópolis).
Comenzando por Iguazú, está lejos de todo, y no hay otra forma de visitarlo que en una extensión del viaje con billete de ida y vuelta a Río o alguna otra ciudad. La inmensa mayoría de las extensiones ofrecidas por los paquetes contemplan dormir dos noches en Iguazú, lo que necesariamente significa que la visita a uno de los lados de las cataratas es efectuada o bien el día de la llegada, o bien el día de la salida. Recuerdo que la última vez que estuve en Iguazú, un grupo de españoles hizo la única visita de su vida a un lugar tan maravilloso bajo una tormenta tropical violenta. Debieron volver a casa pensando que Iguazú era el infierno.
Río, que ya de por sí merece varios días, ante la gran cantidad de lugares de interés que contiene, permite hacer varias extensiones a lugares cercanos, con un coste muy bajo al no hacer falta volar. Al otro lado de la bahía de Guanabara está Niteroi, con el futurista museo de Arte Moderno de Niemeyer. A varias horas de carretera rumbo al sur están Ilha Grande, primero, y Paraty, después, dos destinos de playa espectaculares. Yendo hacia el norte, Arraial do Cabo y Búzios, con más playas.
Salvador ofrece alternativas similares a Río. Al norte, Praia do Forte; al sur, Morro de São Paulo. Playas para descansar y disfrutar. Bastante más al sur de Salvador, todavía en el estado de Bahía, están Arraial d'Ajuda y Trancoso, con más playas maravillosas. La distancia de Salvador es considerable, por lo que volar a Porto Seguro sería una alternativa interesante, especialmente si pudierais encontrar un vuelo barato.

