Cometas
Es imposible recorrer Brasil y no toparse con los vaivenes de las cometas, el entretenimiento por excelencia de los niños y jóvenes en las zonas más carentes del país. Muchas de esas cometas son de fabricación casera, y surcan el espacio buscando otras cometas con las que batirse en duelo.
Las batallas de cometas son todo un arte. Hay que manejar la cometa de forma que pueda cortar la cuerda de la cometa rival y evitar a su vez que otra cometa aparezca de la nada y corte la cuerda propia.
El aspecto más siniestro de este aparentemente inofensivo entretenimiento se llama cerol, una mezcla de cola y trozos de cristal con la que se embadurna la cuerda de la cometa para convertirla en una auténtica navaja. El cerol, cuyo uso está prohibido, ha provocado ya innumerables accidentes. Sus principales víctimas son los motociclistas. Muchas veces, la cuerda de la cometa perdedora cae sobre una calle o una carretera, se queda enganchada en el tendido eléctrico, en cualquier otra parte, y se convierte en una trampa asesina. Muchos motociclistas han perdido la vida al tener la yugular cortada por una cuerda que no consiguieron ver a tiempo. Por eso, muchas motos van ahora equipadas con una especie de antena de metal en la frente, con una punta en curva y afilada, que sirve para cortar cualquier cuerda que aparezca en el camino y así salvar la vida del piloto.


